TRADICIONES QUE CRUZARON EL ATLÁNTICO: SANTA MARIA MAGDALENA ENTRE ESPAÑA Y MEXICO.
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Moncofa, Castellón.
El 23 de julio, al caer la tarde, Santa María Magdalena volvió a llegar desde el Mediterráneo a las costas de Moncofa, una localidad de tradición agrícola y marinera, la cual conserva una profunda relación histórica con el mar.
Según la tradición local, esta celebración conmemora la llegada por mar de una imagen de Santa Maria Magdalena, patrona del municipio, cuyo origen se sitúa en 1423. Cada 23 de julio, el pueblo recrea simbólicamente aquel acontecimiento, la imagen se aproxima lentamente a la playa en una embarcación: pasa del mar a la arena y, al tocar tierra, es recibida y llevada a hombros por los vecinos hasta la ermita dedicada a la santa, donde se celebra la misa.
Durante la homilía, José Luis Mumbiela Sierra, obispo español de la diócesis de la Santísima Trinidad en Almaty, Kazajistán, destacó el papel de la santa como discípula y anunciadora de la resurrección:

"Lo importante de esta figura femenina, no es recordarla como aquella a quien Jesús liberó de "siete demonios", sino como una apóstol que nos anuncia la mayor victoria "Jesús ha resucitado".
Es el amor a Jesús lo que expulsa de Magdalena esos demonios, El, quien la mira y la llama por su nombre con una voz que ella reconoce; Maria. Antes incluso que Pedro, Maria Magdalena es la primera que va en busca de su Señor al sepulcro"
La festividad litúrgica de Santa María Magdalena se celebra el 22 de julio, según el calendario de la Iglesia Católica. En México, la santa también es patrona de distintas comunidades como Xico, Veracruz, su calle principal se cubre con una alfombra de aserrín teñido, elaborada por habitantes del pueblo para el paso de la procesión, además de flores, música y danzas. Xico también es un Pueblo Mágico veracruzano, situado entre montañas, cafetales y calles de arquitectura tradicional.


Aunque las celebraciones de Moncofa y Xico tienen formas y contextos propios, ambas muestran cómo una misma devoción cruzó el Atlántico y se integró en la identidad local de ambos países, más que afirmar un origen directamente compartido, estas tradiciones revelan cómo la fe, la cultura popular y la memoria colectiva adoptaron expresiones distintas a ambos lados del ócéano, cada uno con su riqueza única, unidos por una sola fe.


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