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HISTORIAS QUE INSPIRAN.

4 ago
6 min de lectura

Actualizado: 17 ago

Por: Luz Carmen VC.


Llegó a España sin conocer a nadie, trabajó en hostelería, ventas, logística y reparto, y hoy lidera varios proyectos vinculados a la gastronomía mexicana en Valencia.


Alejandro Robledo, fundador de EL HUEY comparte con Latinoempresa su historia de migración, emprendimiento y crecimiento empresarial, una trayectoria marcada por el esfuerzo familiar, el amor por sus raíces y la determinación de construir algo propio.


“El día que nació mi hijo también nació mi negocio. Siempre digo que llegó con la torta bajo el brazo.”— Alejandro Robledo

¿Quién es Alejandro Robledo y cómo fue tu llegada a España?


Soy Alejandro Robledo Navarro, originario del Estado de México. Nací en Naucalpan y crecí entre Naucalpan y Tlalnepantla. Vengo de una familia migrante; mis abuelos eran españoles que llegaron a México y mi madre fue quien me enseñó el valor del trabajo.


Llegué a España entre 2012 y 2013, sin conocer a nadie. Primero pasé por Madrid, después estuve una temporada en Irlanda y Brasil, hasta que finalmente regresé a España para establecerme. Me alojé en una pensión y comencé desde cero, realizando todos los trámites necesarios para poder trabajar.


Aunque estudié Derecho en México, la realidad fue que tuve que empezar donde surgieran las oportunidades. Trabajé en hostelería, ventas, logística, transporte y reparto. Siempre tuve claro que algún día quería tener mi propio negocio.


Parte del equipo de "El Huey"
Parte del equipo de "El Huey"

Fue precisamente trabajando con un amigo peruano que tenía un restaurante cuando empecé a disfrutar de la profesión Ahí pensé: “¿Por qué no crear algo propio?”. Soy un eterno enamorado de México, de su historia, de su cultura y de su gente. Quería construir un espacio a mi estilo familiar, cercano y representativo: campechano, esa es la filosofía de nuestro negocio.


"El mexicano es una de las pocas personalidades que disfruta y es feliz, en el aspecto de que con su historia, con sus logros y también de las dificultades. Esa esencia es la que intento transmitir cada día a través de El Huey: calidad, cercanía, apoyo, lealtad y sobre todo amor por nuestra tierra"

Vienes de una familia trabajadora. ¿Cómo nace la idea de crear El Huey?


Soy una persona de retos y me gusta trabajar, mi familia aunque siempre me apoyo, no me regalaron nada, también me decian "lo quieres, lo trabajas y logras tu". Tuve una pareja empresaria de origen español, que me dio bastante motivación y me dijo que "España es un país muy dificil para tener una empresa, si era capaz de triunfar en España, podras triunfar en cualquier parte del mundo".


Hubo momentos complicados, especialmente durante la pandemia, cuando viví situaciones laborales que me hicieron entender que había llegado el momento de apostar por mí mismo. De eso ya hace 7 años, ya había traído a mi madre y a mi hermana a España. Compartí con ellas mi deseo de emprender y comenzaron a apoyarme desde el primer momento.


Cuando llegó la hora de buscar un nombre para el proyecto, me encontré con varios obstáculos. Algunas ideas que tenía terminaron siendo utilizadas por otras personas en quien había confiado, antes de que pudiera desarrollarlas. Recuerdo que estaba bastante enojado y fue entonces cuando mi madre me dijo: Mijo, relájate “Todo pasa por algo. Te va a salir algo mejor”. Entre bromas me dijo: “Si de cada veinte palabras que dices, diez son ‘güey’, ¿por qué no le pones así?”. La ocurrencia me hizo gracia y empecé a investigar.


Descubrí que la palabra originalmente se escribía con H, “Huey”, y que en el náhuatl está relacionada con conceptos como Huey tlatoani: grande, líder o señor. Aquello conectó perfectamente con mi pasión por la historia de México y decidí que ese sería el nombre.


El nombre tiene una historia muy especial. ¿Y cómo surgió el logotipo?

Soy un apasionado de la historia y la mitología mexicana. Investigando encontré inspiración en Cinteotl, la deidad mexica asociada al maíz y al pulque. El diseño original era muy fiel a los códices antiguos, pero necesitábamos algo más accesible para el público actual. Con la ayuda de un gran diseñador conseguimos adaptar esa imagen sin perder su esencia.


Para nosotros el logotipo representa mucho más que una imagen comercial. Es una manera de contar parte de nuestra historia y compartir nuestra cultura con las personas que visitan nuestros restaurantes.


Además, hoy la palabra Huey tiene para nosotros un significado especial. Más allá de la expresión popular mexicana, representa liderazgo, orgullo por nuestras raíces y el compromiso de compartir nuestra cultura con quienes nos rodean.


¿Quiénes formaron parte de esta aventura empresarial desde el primer día?


El proyecto comenzó junto a mi madre, mi hermana, mi pareja y mi cuñado. Más adelante se sumó quien hoy es uno de mis mejores amigos y una pieza fundamental dentro del equipo, Alejandro Àvelar, necesitaba un cocinero y encontré a una persona que no solo aportó experiencia, sino también una visión cercana y auténtica de la gastronomía mexicana, gracias a su apoyo y su conocimiento pudimos arrancar el Huey.


Abrimos nuestro primer restaurante en Campanar y mucha gente nos decía que no iba a funcionar. Sin embargo, nosotros confiábamos en el proyecto.

Hay una anécdota muy especial que siempre recuerdo:



El día que tenía que firmar para recibir las llaves del local nació mi hijo. Evidentemente no pude acudir porque mi mujer estaba dando a luz. Tuvieron que pasar varios días antes de que pudiera completar el trámite. Cuando finalmente salimos del hospital y todo estuvo en orden, fui a firmar los documentos y pude recibir las llaves del local. La primera vez que abrí el restaurante como propietario entré con mi hijo en brazos.


"Por eso siempre digo que tuve la suerte de que mi hijo naciera con la torta bajo el brazo. El día que nació él, también nació mi negocio"



Hoy lideras varios proyectos. ¿Cuál consideras que ha sido la clave para crecer y dirigir diferentes equipos?


"Ha sido un reto diario, el mayor soporte que tengo es familiar, todo comenzó con un restaurante. Después llegó la food truck, más tarde otros restaurantes, una distribuidora de productos latinos, los servicios de catering y la participación en ferias y eventos. Actualmente somos más de veinte personas trabajando en distintos proyectos y eso requiere organización, disciplina y mucha fortaleza mental. Pero si tuviera que destacar algo, diría que la clave está en las personas"


Es fundamental rodearte de gente que comparta tu visión y crea en el proyecto. Puedes tener una gran idea o un gran producto, pero sin un equipo comprometido es imposible crecer.


Hemos tenido profesionales con mucha experiencia pero una actitud poco adecuada para nuestra filosofía. También hemos tenido personas que llegaron sin experiencia y que hoy siguen con nosotros después de cinco años porque compartían nuestros valores y nuestras ganas de aprender, intentamos cuidar a nuestra gente porque sabemos que el éxito nunca es individual. Todo lo que hemos construido ha sido gracias al esfuerzo colectivo.


¿Qué hace diferente la propuesta gastronómica de El Huey?


"Nuestro compromiso es la autenticidad, nosotros elaboramos nuestro propio mole, nuestras salsas y gran parte de los productos que utilizamos diariamente. Me gusta que la comida salga fresca y recién preparada.


LA GRINGA
LA GRINGA

Desde una tortilla hasta una salsa preparada por la señora en la mañana, buscamos mantener la esencia de la cocina mexicana casera. Entre los platos que más nos identifican están el chamorro (el codillo), las gringas y nuestros nachos, que se han convertido en algunos de los favoritos de quienes nos visitan. No somos partidarios de comprar productos ya hechos o de depender de procesos industriales. Queremos que nuestros clientes encuentren sabores reales, hechos con dedicación y respeto por la tradición


¿Cuál ha sido la lección más importante que te ha dejado el emprendimiento en España y que consejo le darias a otros latinoamericanos que quieren emprender aqui?


La primera y más importante: ¡SI SE PUEDE!, muchas personas intentarán decirte que algo no va a funcionar porque hablan desde sus propias limitaciones. Hay que escuchar consejos, pero también confiar en uno mismo y en la idea que se quiere desarrollar, no hay que tener miedo.

Eso sí, emprender también exige ser realista. Lo que funciona en un país no necesariamente funcionará igual en otro. Por eso siempre recomiendo conocer bien el mercado, trabajar en el sector antes de invertir y aprender cómo funciona la realidad local.

También aconsejaría rodearse de personas con experiencia, buscar una buena gestoría y apoyarse en quienes ya han recorrido ese camino. Muchas veces los errores cuestan tiempo, energía y dinero.

Otra gran lección ha sido aprender a contratar con la cabeza y no únicamente con el corazón. Cuando vienes de ser trabajador y das el salto a convertirte en empresario, es una de las cosas más difíciles de entender. Puedes ser una persona cercana, humilde y comprensiva, pero también necesitas tomar decisiones racionales para proteger el proyecto y a todo el equipo que depende de él.


Para finalizar, ¿Qué mensaje te gustaría compartir con los mexicanos que viven fuera de su país y con quienes están pensando en emprender?


Quiero agradecer a Latinoempresa por dar voz a tantas personas que estamos construyendo una vida lejos de nuestra tierra. Siempre lo digo y lo seguiré diciendo: si entre mexicanos nos podemos ayudar, cuenten conmigo, soy el primero que esta alli.

A quienes ya están aquí, a quienes están pensando en venir o a quienes están comenzando un negocio, con confianza lo que necesiten, una mano para recordar aunque sea como es Mexico, cuenten conmigo y de verdad debemos hacer fuerza somos una chingoneria de país, los quiero mucho y que ¡VIVA MÉXICO!





 
 
 

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